¿El regreso de Estados Unidos al multilateralismo en materia de Derechos Humanos?

Dr. Rigo Mortis

El mundo continúa siendo el mismo. El entusiasmo mostrado por Estados Unidos durante su examen periódico universal  ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU no produjo una revolución global. Sin embargo, finalmente se ha hecho presente el rostro más “amable” de la administración Obama en los mecanismos inter-gubernamentales que tienen sede en Ginebra, Suiza. El pasado 5 de noviembre, en una sesión que duró más de dos horas, la delegación estadounidense respondió preguntas y reaccionó a observaciones sobre la situación de los derechos humanos al interior del país y sobre la responsabilidad respecto a violaciones de los mismos en otras jurisdicciones.

Hace tres años, el Consejo sustituyó a una Comisión de Derechos Humanos paralizada por la tácticas filibusteras de algunas delegaciones y la falta de cooperación de las grandes potencias. Ramón Muñoz, director de RIDH explica que mediante la revisión entre pares y con la participación de la sociedad civil a través de la presentación de informes, el Consejo ha buscado en las últimas nueve sesiones evitar la condena estéril a los países y servir de facilitador para mejorar los exámenes y análisis de los derechos y libertades en el mundo.

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Al igual que la mayoría de los informes presentados por los gobiernos examinados, el de Estados Unidos contiene una serie de omisiones que trataron de ser subsanadas con la reiteración del compromiso oficial con los derechos fundamentales. Quizás eso explique el formato del informe con un diseño editorial a dos tintas que incluye fotografías de Martin Luther King Junior y Elanor Roosenvelt y que contrastaban con las pálidas hojas engrapadas de los informes de Honduras, Andorra y las Islas Maldivas que también fueron examinados.

Aunque el alcance e impacto real del examen a Estados Unidos y, en sí del resto de las revisiones a otros países, aún están por verse, es claro que el Presidente Obama decidió revertir la posición soberbia de su antecesor respecto al Consejo y a los procedimientos de revisión que realiza. Lo hizo enviando una delegación de alto nivel con un mensaje claro: “Aunque estamos orgullosos de los avances, no estamos satisfechos con el status quo”.

Como era de esperarse, las delegaciones de Cuba, Venezuela, Nicaragua e Irán, primeras en la lista de oradores, lanzaron críticas mordaces. Alemania respondió a esas críticas con la exigencia de que esas delegaciones mostraran el mismo compromiso con el procedimiento cuando sean examinadas. En un tono más diplomático, la delegación mexicana comentó sobre la utilización de estereotipos raciales como parte de la política migratoria. China y Rusia, países poderosos con récords de derechos humanos bastante cuestionables, se congratularon por los avances a nivel doméstico de Estados Unidos, aunque la mirada crítica de la delegación de Beijing llamó la atención sobre la “represión de las minorías étnicas”.

La presencia de organizaciones de la sociedad civil estadounidense fue bastante nutrida y estuvieron promoviendo durante la semana la inclusión de temas relacionados con los derechos de los pueblos indígenas, migrantes, la infancia, mujeres, así como lo relacionado con discriminación y desigualdad. Sin embargo Eric Tars, miembro del Centro Jurídico sobre Pobreza y Vivienda de los Estados Unidos, explica que “es muy difícil lograr incluir los temas de la agenda doméstica cuando existen tanto temas pendientes a nivel internacional como las violaciones a derechos humanos en las cárceles de Guantanamo”.

Al respecto vale la pena mencionar que horas después de la sesión del Consejo sobre Estados Unidos, el fundador y vocero de Wikileaks ofreció una conferencia en el mismo Palacio de la Naciones, sobre la larga lista de violaciones a derechos humanos y crímenes de guerra del ejército estadounidense en Afganistán e Iraq. Julian Assange, en medio de un fuerte dispositivo de seguridad y con una gran cobertura de la prensa, principalmente del mundo árabe, enumeró ejemplos concretos sobre estos abusos y sobre el acoso del que ha sido víctima él y su organización. Finalizó su intervención señalando que a diferencia del gobierno danés,  la intención de Washington de no investigar y eventualmente castigar los abusos dados a conocer a través de Wikileaks es evidente.

Definitivamente los señalamientos de Assange obligan a mesurar el optimismo,  por moderado que sea, respecto a la nueva  actitud mostrada por los estadounidenses ante el Consejo de Derechos Humanos. Hablar sobre derechos humanos es una cosa, cumplir las obligaciones al respecto, definitivamente es otra cosa. Gabriela Sotomayor, una periodista mexicana que vive en Ginebra, le preguntó Assange sobre cuál podría ser las siguientes acciones a seguir para evitar que dichos crímenes permanezcan impunes. La respuesta que obtuvo no fue tan contundente como el resto del discurso del hacker-periodista-activista australiano, su negocio es difundir información solamente y no creo que sería justo pedirle más.

En realidad poco se puede hacer al respecto mientras que Estados Unidos mantenga la decisión de no suscribir y ratificar varios convenios internacionales que eventualmente podrían llamar a cuentas a Washington.  Si la nueva actitud no es sólo cosmética, se podría hablar de la eventual ratificación de convenciones internacionales fundamentales del sistema internacional de protección de los derechos humanos: el Pacto Internacional de Económicos, Sociales y Culturales (incluyendo el segundo protocolo facultativo); la Convención sobre Derechos del Niño (incluyendo los protocolos facultativos sobre participación de niños en conflictos armados y el relativo a la venta de niños); el Estatuto de Roma de la Corte Internacional; la Convención sobre la imprescriptibilidad de los crímenes de guerra y de los crímenes de lesa humanidad, entre otros.

Durante la sesión del examen, Francia y Austria recomendaron a Estados Unidos reconocer la jurisdicción de la Corte Penal Internacional como el órgano idóneo para juzgar, entre otros, los abusos del ejército en el marco de sus acciones en Afganistán e Iraq.

Es precisamente en el ámbito de la ratificación de este tipo de instrumentos en donde realmente se podrá apreciar el alcance del aparente renovado compromiso estadounidense en materia de derechos humanos, de ello depende el bienestar de millones de personas dentro y fuera de su jurisdicción.

El hecho de que Estados Unidos aceptó ser examinado en el marco de los mecanismos multilaterales de derechos humanos, es una buena noticia pero no es suficiente.  Aceptar que hay un problema es la primera parte de la solución, falta ahora garantizar mecanismos para corregir la cada vez más larga y cruenta lista de abusos y violaciones a los derechos humanos y al derecho internacional humanitario.

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Un comentario en “¿El regreso de Estados Unidos al multilateralismo en materia de Derechos Humanos?

  1. Puerto Rico es el mejor ejemplo del récord sobre los derechos humanos en Estados Unidos

    Puerto Rico ha sido una colonia del gobierno de Estados Unidos por los últimos 116 años. La Organización de Naciones Unidas (ONU) declaró el colonialismo un crimen en contra de la humanidad en el 1960. La ONU le ha pedido, hasta el presente, 33 veces que descolonice inmediatamente a Puerto Rico. Estas 33 resoluciones de la ONU representan la voluntad democrática de esa organización internacional. Sin embargo, el gobierno de Estados Unidos, hasta ahora, las ha ignorado. Más aun, el gobierno de Estados Unidos ha mantenido encarcelado al prisionero más antiguo del mundo, Oscar López Rivera, a pesar de una tremenda presión internacional para liberarlo.

    Toda nación tiene el derecho inalienable a su auto-determinación e independencia como un derecho humano básico. Por esa razón, toda persona colonizada tiene el derecho de usar todos los medios necesarios para descolonizarse bajo la ley internacional. Eso quiere decir que el criminal en nuestra relacional colonial con el gobierno de Estados Unidos es el gobierno de Estados Unidos y no Oscar. ¡Por lo tanto, el gobierno de Estados Unidos le ha violado los derechos humanos de casi 4 millones de gentes en la isla de Puerto Rico por los últimos 116 años!

    El gobierno de Estados Unidos ha usado el terrorismo de estado para mantener a Puerto Rico en el coloniaje. De nuevo, el mejor ejemplo de eso ha sido el haber tenido encarcelado al puertorriqueño Oscar López Rivera por los últimos 33 años. Eso sobre pasa los 27 años que estuvo Nelson Mandela encarcelado. También es importante señalar que 12 es esos años fueron en aislamiento. Eso constituye otra violación a nuestros derechos humanos.
    El gobierno de Estados Unidos mantiene todo eso en un closet para que nadie se dé cuenta. De esa manera, el gobierno de Estados Unidos puede más fácilmente acusar a otros países de violar los derechos humanos de sus ciudadanos. Obviamente, el gobierno de Estados Unidos realmente no le importa que se violen los derechos humanos, ya que él mismo los violas también en su nación. Su único interés en hacer estas acusaciones es para controlar a eses naciones para obtener beneficios financiero para el 1% de gente del cual el gobierno de Estados Unidos trabaja.

    José M López Sierra
    http://www.TodosUnidosDescoloniarPR.blogspot.com

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