La séptima entrada de López Obrador

@Juan_Calaveras

Una de las muchas diferencias entre el béisbol y el resto de los juegos de pelota radica en que no hay tiempos, no termina cuando el reloj lo marca, sino que el béisbol se acaba hasta que se acaba. Por eso, la estrategia del béisbol se piensa a 9 entradas, a 27 outs, a 4 bolas y a 3 strikes. No piensa en tiempos. Cada lanzamiento es un nuevo episodio que inicia cuando el pitcher lo decide. Por eso algunos piensan el béisbol es lento. La contemplación y meditación que el beisbolista puede hacer de su propio juego contrasta con los apuros del deportista que ve correr los segundos que agotan el partido.

López Obrador es beisbolista. No lo digo en sentido metafórico sino literalmente. Juega béisbol. El que esto escribe coincidió más de una mañana de domingo en el campo de ciudad universitaria donde el entonces jefe de gobierno jugaba con otros beisbolistas amateurs. En aquellos momentos, Andrés Manuel jugaba la tercera base que es su posición natural. El tercera base, por si usted no lo sabe, es el que mejor sabe atajar los batazos más fuertes y peligrosos de los bateadores derechos.

La estrategia política de Andrés Manuel es la estrategia de un beisbolista. La política ha sido su vida y él mismo recientemente lo definió como un apostolado. Esa vida política ha estado llena de episodios, no de tiempos ni de segundos que se le acaben. Sobra recordar la historia reciente de AMLO que demuestra muy bien eso de esto no se acaba hasta que se acaba. Y aquí está, el día de hoy, a 21 días de la elección  empieza a vislumbrarse la posibilidad de triunfo. El siguiente episodio es el debate del domingo 10 de junio. Este debate, sería la séptima entrada en el juego político de López Obrador.

La séptima entrada es cabalística en las creencias beisboleras (y no solo la ridiculez del take out to the ball game o el God bless America en el seven ininning stretch de los estadios estadounidenses). Le llaman la fatídica porque es la entrada que más volteretas y sorpresas ha presentado, las victorias se pierden y el equipo que venía abajo logra dar la vuelta al juego. El debate es una séptima entrada para López Obrador porque con él puede dar un paso importante para apuntalarse en las preferencias electorales. Esto es claro para el público atento al proceso electoral.

En fechas recientes he leído algunos post en los que se le dice a López Obrador cómo hacer para ganar a los indecisos y qué debe de decir en sus intervenciones para convencer electores en lo que se hace parecer como su última oportunidad. Muchos indecisos piden que AMLO les hable personalmente y condicionan el voto a la respuesta expresa y en sus términos a sus peticiones como los fanáticos vueltos managers lo hacen a los jugadores de sus equipos en algún campeonato:“AMLO debe demostrar…” “AMLO debe decir esto…” “AMLO debe hablarme…”. Si no es como ellos quieren que sea en el debate no ganará su voto.

Cada quien da el voto por las razones que quiera, pero pedir que demuestre a cada uno, que diga lo que cada uno quiera escuchar y que les hable de forma personalizada, es imposible y suena a capricho político. Condicionar el voto a un desempeño en una prueba soslaya el proyecto colectivo que acompaña a López Obrador y las razones políticas, históricas y actuales que legitiman y fundamentan el voto por este proyecto como la única opción de cambio verdadero. Esas son las razones que motivan el voto por López Obrador y no el desempeño a modo de un público sumamente diverso y en el que no se puede dar gusto a todos.

Andrés Manuel saldrá a trabajar lo que sabe y con lo que se puede de acuerdo al formato del debate. No debemos esperar cosas espectaculares o sorprendentes sino a un político profesional. Un veterano no cambia su juego y dudo que Andrés Manuel lo vaya a hacer. La estrategia indica que lo que se debe hacer es trabajar con lo que se tiene, saber cuándo usarlo y ante quién usarlo. En términos beisbolísticos: jugará con el score, tirará strikes y bolas malas, de desperdicio. Al batear, no buscará el batazo espectacular. En el béisbol hasta los sacrificios se pueden, grandes juegos se han ganado con un toque de pelota. Y entre todo tirará algunos escupitajos como buen beisbolista.

Algunos dicen que es su última oportunidad. Yo digo que sería una séptima entrada. Todavía falta un mes de campaña y el día de la elección y por el ambiente político que se vive en el país no se puede asegurar nada.

No se puede ganar el juego en el debate pero puede dejarlo ganado.

No pidamos ni esperemos a un López Obrador diferente. Esperemos al mismo López Obrador con la madurez y experiencia política que la vida le ha dado. No sé si eso convenza a los indecisos. Si no se quieren ver los muchos argumentos políticos que existen para votar por López Obrador y se pretende que sea un debate el que los convenza, pues la decisión está en el aire. Será labor de quiénes apoyamos el proyecto de López Obrador convencer a quien ande indeciso durante el resto de la campaña con argumentos que vayan más allá del debate del domingo.

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