69 años de paz: El (anquilosado) miedo a la bomba atómica

 

Hace 69 años Hiroshima (6 de agosto) y Nagazaki (9 de agosto) fueron bombardeadas con el equivalente de 20,000 toneladas de TNT. El absurdo sedujo a la tecnología, traumatizó el arte y la literatura: Se convirtió en un elemento central de la cultura pop.

Nada más luminoso que la energía de un átomo al dividirse. Ese primer instante insonoro que para quien lo presencie lo más seguro es que será una de sus últimas anécdotas. Primero es el despliegue simbólico de un hongo inmenso del poder de la ciencia y el ser humano: espectacular. Pero luego, horas, días, semanas después aparece el resultado concreto de semejante acción. Destrucción masiva y generalizada.

Se hablaba de un poder explosivo nunca antes visto. El New York Times citó en el encabezado de la primera plana al presidente Truman anunciando “una lluvia de ruina” (rain of ruin) para el Imperio Japonés.

Un Prometeo (des)encadenado.

Las bombas de Hiroshima y Nagazaki son dos heridas autoinfligadas –o más bien infligidas por los Estados Unidos- en el imaginario de la humanidad. La literatura, el cine y el arte aún siguen tratando de procesar ese momento en la que la humanidad tomó consciencia de que podría suicidarse.

 

La guerra fría transcurre para muchos en medio del terror de reconocerse como especie suicida y la culpa máxima de haber infligido semejante dolor al pueblo japonés. El manifiesto Russell- Einstein y Las Notas de Hiroshima de Kenzaburo Oe, respectivamente, dan cuenta de estos traumas de la segunda mitad del siglo XX.

…“ante el hecho de que en cualquier futura guerra mundial  se emplearían con certeza armas nucleares, y que tales armas amenazan la continuidad de la humanidad, instamos a los gobiernos del mundo para que entiendan, y reconozcan públicamente, que sus propósitos no podrán lograrse mediante una guerra mundial.”   (Rusell-Einstein 1955)…

Oe  escribe “los muertos pueden sobrevivir como parte de la vida de los que aún viven.”

La pesadilla creció a lo largo y lo ancho, bombas más poderosas (bomba nuclear y de hidrogeno) y surgieron de nuevos arsenales de destrucción masiva. Primero Rusia, Francia. Reino Unido, China y luego, a pesar de que hubo intentos de prohibir este tipo de armas, le siguieron India, Pakistán, Israel y recientemente el singular gobierno de Corea del Norte. Desde las explosiones atómicas de 1945, se han construido más de 125,000 ojivas nucleares de las cuales 70,000 siguen activas.

La sensación de vivir en el preámbulo de la destrucción masiva, ese estado al que Daniel Cordle describe como el suspenso mediado por la fragilidad de la realidad, el miedo a la clausura definitiva de todo y que a su vez es magnificado por la insuficiencias del lenguaje para describir el mundo.

Una cosa es cierta, durante este tiempo de espera en algo estuvimos pensando; a través de la obra James Accord, los sueños de Akira Kurosawa , la voz de David Bowie y los versos de Denise Levertov.

Un péndulo oscilando siempre entre la destrucción masiva y el terror estandarizado, el mito fundacional del Siglo XX crece a la sombra de una gran paradoja, entre más nos acercamos al precipicio de la aniquilación colectiva menos trémula es la poca paz de la que gozamos.

 

El desgaste del terror

 

 

Han pasado 69 años desde la última vez de que fueron detonados artefactos atómicos o nucleares como un acto de guerra, tal vez valdría la pena revisar las dos premisas centrales del manifiesto Russell-Einstein.

¿Cómo explicar el periodo de ausencia de guerra nuclear cuando las mentes más brillantes anunciaban la aniquilación de la humanidad?

Lo que no te mata te hace más fuerte.

El teórico realista de las relaciones internacionales, Keneth Waltz, murió sin que hubiera evidencia empírica que desestimara su tesis que auguraba un mundo más estable con la proliferación de potencias medias con armamento nuclear.

La región de Cachemira nunca ha sido más estable que cuando India y Pakistán anunciaron al mundo que contaban con la gran bomba. Es difícil negar que la existencia de un Irán potencialmente nuclear mantuvo a raya los intentos integristas del partido Baath y otros grupos políticos afines en Siria e Iraq,  región en donde hoy se construye un califato que ha sido sentenciado por el presidente Obama hace unas horas.

Stephen Pinker ofrece dos explicaciones. No todos los gobernantes han optado por arsenales nucleares, y aquellos gobiernos que ya lo tienen no han sido ocupados por algún sociópata suicida de la talla que se requiere.

La paz nuclear ha visto surgir nuevas y más reales amenazas como el cambio climático. La posibilidad de pandemia y demás cataclismos biológicos y climáticos son cada vez más probables que nunca.

En los anales de la interconectivad masiva y el auge de las redes descentralizadas, la idea de que un ejercito posea este tipo de armamento es insostenible. En el fondo de este debate, se encuentra la nebulosa promesa de encontrar una fuente inagotable de energía . Pero a la vez es innegable que son artefactos de costos exhorbitantes, peligrosos y poco útiles para el tipo de guerra en el que hoy están involucrados los gobiernos y grupos beligerantes.

La guerra con armas de destrucción masiva es anticuada porque el futuro que lo contenía también envejeció. Hoy en día el sistema de lanzamiento de misiles intercontinentales nucleares de los Estados Unidos continúa funcionando con floppy disks. El gran misterio alquimista de fusión atómica y la fisión nuclear es cosa del pasado, cualquier ingeniero con estudios de posgrado puede explicar por lo menos en términos teóricos como funciona una bomba atómica o nuclear.

La guerra por brutal que nos parezca es una interacción humana, como tal es precedida por una idea interpretada de manera simultánea e individual de las normas, rituales, convenciones que le dan forma. Es natural preocuparse por cosas físicas como el armamento y  los recursos con las que se construyen, asegura Pinker. Lo que realmente debemos, propone Pinker, es preocuparnos por lo psicológico como ideologías y normas, ya que éstas controlan lo primero.

 

 

 

 

 

 

 

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